sábado, 12 de noviembre de 2011
2 años sin verte
jueves, 14 de abril de 2011

Aun recuerdo ese día hace 10 años que perdí lo único que tenia es este mundo, mí familia.
Estaba ahí sentada en el auto con Francisco y mis papas, directo a Texas. Ellos eran peculiares puesto que discutían, el tema de ese día la custodia de mi hno y la mía.
En ese momento lo único que puedo recordar fue que papá grito y cuando abrí mis ojos vi a mamá sangrando.
Despierto y estaba acostada en una cama de hospital con una enfermera controlando mi pulso, Escuche entrar a un doctor, diciendo: "No pudimos hacer nada", poco después reaccione y supe que las 3 personas que amaba ya no estaban junto a miii!!
Desde ese entonces aprendí que no importaban todas las veces que discutían, o las absurdas criticas sobre nuestra formación, yo solo quería recuperar el tiempo perdido, pero ya no podía hacer nada.
Hoy, no puedo quejarme tengo unos papas que me adoptaron, son muy buenos conmigo, ellos se hicieron cargo de mi después de 2 años de la perdida de mi familia.
Me llevaban a psicólogos, profesores particulares, en fin poco a poco les empecé a tomar cariño. Caminaba por ahí y decidí de un momento a otro hacer un viaje, no dije nada a nadie porque tenia la certeza que al lugar donde iba nunca me dejarían visitarlo.
Cuatro horas sentada anhelando llegar al sitio donde mi familia y yo pasamos momentos inolvidables; entrando por el enrejado vi de nuevo el jardín, donde Francisco y yo solíamos jugar, éramos muy infantiles en ese aspecto.
Pasando por la puerta delantera encontré la sala, recordaba a mis padres cantando con nosotros antes de ver televisión.
A Francisco con su carrito automático que chocaba mis pies y me hacia gritar; me daba nostalgia entrar a mi cuarto donde papa siempre me daba el beso de las buenas noches y me decía que era su princesita adorada. Las lágrimas se deslizaban por mi mejilla, era difícil asimilar que ya habían pasado 10 años, 10 años donde aprendí muchas cosas, como valorar a las persona que sin nada a cambio te brindan su apoyo incondicionalmente, yo ya era toda una profesional, si no hubiera sido por Lucas y Vanesa, mis padres adoptivos, no se que hubiera sido de mi.
Tal vez aun seguiría alojada en el orfanato de donde me sacaron, no puedo negar que son muy amables conmigo pero sentí que algo me faltaba.
Seguía caminando por la cocina empolvada, con tela de arañas, toda la casa estaba vacía, claro no podía quedar nada, todo desapareció; quizás nuestras cosas fueron rematadas, no sabría decirlo, desde aquel día del accidente no regresaba por aquí.
Salí por la puerta de atrás y observe la gran piscina, no era la misma de aquellos tiempos, ahora estaba llena de tierra y hojas!
Recuerdo que ahí hice mi décimo y ultimo cumpleaños con mis amigos de la escuela, mamá había llenado toda la piscina de globos multicolores. Nos dimos un chapuzón, fue increíble; todo era excelente mi familia muy unida, mis amigos, Andrea mi mejor amiga, que por cierto no supe mas de ella, me dijeron que se había mudado, estaba junto a mi como siempre. Me sentía muy feliz.
No es por criticar a Dios, pero siempre pregunte porque tuvieron que suceder así las cosas podía haber aceptado muy maduramente la separación de mis padres, pero la muerte de ellos y de mi hermano, hasta ahora no puedo!
Pero como siempre dice Vanesa las cosas pasan por algo, si hoy sufres mañana todo pasara y como siempre una vez mas saldrá el sol y brillara como nunca.
Mientras observaba el resto de mi casa mi mente repetía una y otra vez: “Ustedes quedaran para siempre en mi, estén en donde estén!”
Ya era tarde y el último bus a Texas salía en 10 minutos, busque mi mochila y me dirigí corriendo hacia la salida, esperando volver algún día.
Ya sentada a medio camino, el chofer hizo una parada, algo había pasado, había muchas luces, un grupo de personas, bulla, etc. Baje para acercarme a ver. La curiosidad me ganaba, sin saber lo ocurrido.
Un auto había chocado, la ambulancia llegó y las personas gritaban: “Dos heridos”, en ese momento se vino a mi mente todos esos recuerdos inevitables de mi accidente y no pude evitar sentir algo por esas 2 personas que estaban en mi misma situación. Me acerqué con dirección a la ambulancia, era una mujer, a simple vista, me llevaba unos 3 años, y una niña de unos 5 años.
La adulta se me hacia conocida tenia un rasgo físico muy parecido al de Andrea, pero no tome importancia. Decidí regresar al lugar del accidente casi llegando alguien grita mi nombre: “Kaacht!, ayúdame”, de pronto me acorde que nadie me llamaba hace mucho tiempo así, y la única que lo hacia era Andrea. Se estremeció completamente el cuerpo, no sabia como reaccionar, salir corriendo o voltear y ayudarla.
Mi corazón aceleró y me propuse regresar a la ambulancia, y ella estaba ahí herida, casi no podía hablar, no podía creerlo no pensé encontrarla nunca mas, y menos en esas circunstancias, lo único que hice fue abrazarla, le pregunte por la niña de su costado, y me respondió: “Es Liliana, mi hija. Lo único que te pido por nuestra amistad que si yo llego a morir, quiero que hagas algo muy importante para mi”
No sabia que decirle, no la había visto un buen tiempo, no sabia nada de ella, pero atendí a su petición.
-“No creo que tenga esperanzas para seguir, me siento mal y no podré soportar la idea que mi hija a su corta edad quede muy sola, si le llego a faltar te pido de corazón que la ayudes. Sé que en tus manos estará bien cuidada”
Lo único que le pude decir fue: “No te preocupes, aquí estaré yo”. Me miró fijamente, suspiró y cerrando los ojos sonrió.
Me pidieron que bajara, pero me negué hacerlo nos llevaron al hospital más cercano, Ella estaba tapada con una sabana de pies a cabeza; mientras que la niña, ya casi recuperada pedía a gritos a su mamá, me acerque a verla, me miro con sus ojitos llenos de lagrimas, diciéndome que trajera a su mamá. Como explicarle a la niña que ella ya no estaba aquí, que al igual que yo se había quedado sola, le conté que su mama y yo fuimos muy buenas amigas en la infancia, juntas pasamos momentos increíbles en la escuela.
La niña me seguía preguntando donde estaba ella tuve que decirle que su mamá estaba en el cielo junto a mi familia, que des ahí la cuidaría, que la amaba demasiado y que contaba conmigo para lo que se le ofrezca.
Por cosas del destino ahora yo adopte a la hija de mi mejor amiga, al igual que mis padres adoptivos, le brinde a Lili, como la llamo de cariño, mi apoyo y comprensión. Ella ahora ya casi cumple 15 años y esta muy entusiasmada por su fiesta, será a lo grande como siempre lo soñó.
Esa tarde fuimos al panteón donde esta mi familia y Andrea, fue un momento de tristeza, pero a la vez recordamos lo mejor, las dos sabíamos que no estábamos solas. La tomé de la mano y juntas nos fuimos a la casa.
En el camino me contó que le hubiera gustado que su mama estuviese mañana, en un día muy importante para ella, pero le agradece a Dios por no haberse quedado sola, y haber quedado en manos de su tía Kaacht!, como me llama ella.
Tal vez mi familia pudo irse de mi lado, pero quedo una niña conmigo que pasó casi por el mismo caso que yo, nos tuvimos una a la otra hasta estos días.
Y una vez más comprobé que si Dios quiere que pasen las cosas de esa manera, es porque más adelante nos tiene una recompensa.