Él era de aquellos hombres que cumplían promesas, de los que amaban y respetaban a sus seres queridos. Eduardo era un hombre de palabra; ya saben de esos que ya casi casi no quedan.
Un buen día caminando por la calle se encuentra con Raúl, que por cierto no veía hace mucho tiempo. Éste le invita a una fiesta de bienvenida, fiesta que le organizaba a su prima que llegaría retornando de su viaje de estudios.
Regresando a casa, Eduardo dudaba en ir a la fiesta, aunque ya había terminado todos sus pendientes, al final decidió ir. Aquella noche fue una de las más especiales para él… supo que a partir de esa noche todo cambiaría y así fue. ELLA estaba ahí, con un vestido verdeazulado, un brillo que ninguna otra chica tenia, sonrisa incomparable, cabellera única con unos rizos que al moverse iban soltando su olor a jazmín.
ELLA era la festejada, Antonia; la única chica que lo impacto por primera vez e hizo que Eduardo se estremeciera todo el cuerpo con tan solo una mirada. Al saludarla titubeó su nombre:
-Hola, ¿qué tal? Soy Eduardo – nervioso.
-Hola Eduardo, Antonia, mucho gusto! – sonriendo y esperando que sea una de las mejores conversaciones que haya tenido.
Así comenzó todo, ese día les cambio la vida, esa noche fue tan especial para los dos. Fue algo muy raro pues, a todos no nos pasa que a la primera impresión se sienta algo tan fuerte y mágico. Pasaron los días y meses, Eduardo y Antonia se conocieron más, se frecuentaban, salían a comer algún postre por la tarde o tomar un café, a fiestas de amigos en común, reuniones etc. Hasta que llego el día que Eduardo supo que era oportuno para demostrarle su amor y decirle que estaba completamente enamorado de ella. Antonia esperaba aquel anhelado día, que pudieran formalizar. Todo era alegría, amor, sin embargo no faltaban las peleas cotidianas pero que se resolvían en buenos términos.
Eduardo trabajaba en una empresa de automóviles, él se encargaba de viajar a diferentes ciudades del país para supervisar cada establecimiento. Cierto jueves él tenía que viajar al sur por un par de semanas, pero se iba preocupado puesto que Antonia estaba enferma, nada malo solo una simple tos y resfrió. Ella y sus padres, también decidieron hacer un pequeño viaje a la sierra del país, pero en aquel tiempo las personas se quejaban de una enfermedad…
Ellos se comunicaban una vez al día, ya que la comunicación no era muy accesible en ese entonces. Eduardo le dio la noticia a Antonia que regresaría pronto pues su jefe lo necesitaba una semana más en el sur. Antonia supo esperar pues ya habían planeado casarse al retorno de Eduardo. Una mañana muy nublada y lluviosa Antonia recae con el resfrió pero era más fuerte, se le hacía muy difícil respirar y tenía la temperatura muy elevada. Ella en las circunstancias en las que estaba no tenia esperanza alguna de salvarse pues se había complicado mucho. A solo un día de que Eduardo llegará ella cierra sus ojos y lo último que pronuncia es el nombre de él.
En pleno viaje al encuentro con su amada Eduardo sintió un golpe en el pecho muy fuerte, sintió que no tenía fuerzas y que el cansancio lo mataba. Él llegó a casa de los padres de Antonia e inmediatamente sintió como un aire frio pasara su cuerpo. Se da con la sorpresa de que en la sala se escuchan llantos, rezos, veía velas prendidas, personas vestidas de negro y un ambiente desconsolado.
Era Antonia que no pudo resistir más y la enfermedad la consumió, ahí estaba él con el corazón colgando en un hilo, muriendo con toda las ilusiones, sueños, metas que tenían juntos, creyendo no poder sobrevivir a tal pérdida. Desesperado de saber que no la volverá a tener jamás, solo le quedaba de su alegría los momentos que compartió con Antonia, aquellos que por mas hiciera nunca regresarían, ella era tanto para Eduardo que no soportó la idea de seguir sin ella maldijo la hora que prometieron alcanzar el cielo y éste se desplomo. En ese instante el dolor lo estaba matando.
Ese día PROMETIO ante ella que JAMAS volvería a amar a alguien como amó a Antonia, JAMAS bailar y JAMAS probar una gota de alcohol. Dedicarse en cuerpo y alma a su trabajo, a sus sobrinos, NUNCA MÁS volver a enamorarse y JAMAS casarse.
Eduardo ahora tiene () años, su promesa se cumplió, apoyó a los hijos de sus hermanas, su vida entera se dedicó a su trabajo, logró obtener reconocimientos en su desempeño laboral, contribuyó en casa de su hermana donde vive actualmente, con gastos, consejos a sus sobrinos, hermanos y sobrinos nietos. Le encanta leer, ver programas educativos y sobretodo el chavo del 8 que por cierto nunca para de reír.
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Eduardo, es mi tío abuelo Jorge J y esa es su historia, un hombre hecho y derecho. Que a pesar de todo lo que le pasó en la vida, siguió firme con sus objetivos y sus promesas. Todos en la familia estamos infinitamente agradecidos con él y es una de las pocas personas que cumplen sus promesas.
Su novia se llamaba Teresa, murió de tuberculosis, que en ese entonces era menos tratable y las esperanzas de vida eran escasas. Él nunca se volvió a enamorar y por consiguiente no se casó. En las fiestas familiares se me hacía muy raro verlo asistir pero nunca bailar, ni brindar con champagne o algún otro trago. Y cierto día me entero de su historia y es ahora que decidí escribir sobre mi tío Jorgito!!
Todos te queremos Jorge Hernán Castillo Napurí! … ERES GRANDE TIO JORGITO PALAFOX :D!